Entrevistas

Cómo documentar la memoria oral de una familia antioqueña paso a paso

Cómo documentar la memoria oral de una familia antioqueña paso a paso

Cuando llegué a Antioquia y empecé a escuchar las historias de las familias del barrio, entendí que la memoria oral es un patrimonio frágil y potente a la vez. Documentarla no es sólo grabar voces: es construir puentes entre generaciones, cuidar detalles contextuales y respetar la dignidad de quienes cuentan. Aquí comparto mi método paso a paso, con herramientas y recomendaciones prácticas que he ido puliendo en crónicas y proyectos comunitarios.

Preparación: por qué y para quién

Antes de sacar cualquier grabadora, me pregunto: ¿para qué quiero este material? ¿Es una pieza para el blog, un archivo familiar, un proyecto educativo o una investigación académica? Definir el propósito determina el formato, la duración y el tipo de consentimiento que solicitaré.

También pienso en la audiencia: si es para la familia, priorizo la emoción y los recuerdos cotidianos; si es para investigación, seré más sistemática con fechas y nombres. Comunicar claramente el uso previsto evita malentendidos y genera confianza.

Contacto y confianza: cómo invitar a alguien a contar

La memoria oral sale mejor cuando hay confianza. Yo suelo visitar primero, conversar sin grabadora y explicar el proyecto. Comparto ejemplos de entrevistas que he hecho y, si puedo, muestro el blog Antioquiasoul para que vean mi trabajo.

En la invitación explico:

  • Quién soy y para qué quiero las historias.
  • Cómo se usará la grabación (publicación, archivo, privado).
  • Derechos que conserva la persona y posibilidad de revisar el material.
  • Equipo mínimo y consejos técnicos

    No necesitas lo último en tecnología, pero sí algo fiable. Esto es lo que llevo en mi mochila:

  • Grabadora de mano (por ejemplo, Zoom H4n o Tascam DR-40) o un teléfono con buen micrófono. Las grabadoras dedicadas captan mejor la voz y reducen el ruido.
  • Micrófono externo si la conversación es en un entorno ruidoso (micrófonos de solapa Rode o BOYA son accesibles).
  • Auriculares para monitorear la grabación y detectar ruidos.
  • Baterías y tarjetas SD extra: nada más frustrante que quedarse sin memoria o energía.
  • Antes de empezar pruebo niveles: la voz debe estar entre -12 y -6 dB para evitar saturación. Grabo un minuto de prueba y lo escucho en auriculares.

    Guion flexible: preguntas que abren puertas

    Siempre trabajo con una guía, no con un guion rígido. Mis preguntas buscan disparadores que evoquen detalles sensoriales y afectivos:

  • ¿Cómo recuerda su infancia? Háblame de un día cualquiera.
  • ¿Qué comidas, olores o sonidos le devuelven a su niñez?
  • ¿Hay una historia de familia que siempre se repite?
  • ¿Qué cambios en el barrio o la ciudad ha visto a lo largo de su vida?
  • Evito las preguntas que piden respuestas “correctas” y favorezco las que comienzan por “háblame”, “recuerda” o “¿qué sintió cuando…?”.

    Consentimiento y ética

    Registro el consentimiento de forma clara. Para entrevistas públicas o proyectos digitales suelo usar un formulario escrito que incluya:

  • Nombre de la persona entrevistada y fecha.
  • Finalidad del uso de la grabación.
  • Si autoriza publicación parcial, total o sólo archivo privado.
  • Firmas o, si la persona no sabe escribir, una grabación de la autorización verbal.
  • Respeto la opción de anonimato y la posibilidad de retirar material. La memoria oral implica vulnerabilidad: nunca presiono para obtener confesiones íntimas.

    Durante la grabación: ambiente y técnica

    Busco un lugar tranquilo, con buena luz y sin interrupciones. Me siento a la misma altura que quien cuenta; la postura importa para generar cercanía. Empiezo con preguntas fáciles y anécdotas para que la persona se acomode antes de abordar asuntos más profundos.

    Si la conversación se vuelve emocional, permito silencios y doy espacio. A veces las pausas revelan más que las palabras rápidas. Si surge un dato que puede ser verificado (fechas, nombres), lo confirmo al final para no interrumpir el flujo.

    Transcripción y etiquetado

    Transcribir es donde el material se vuelve útil. Para agilizar, uso un mix de herramientas:

  • Otter.aiTrint para una primera transcripción automática que luego corrijo manualmente.
  • Audacity o Adobe Audition para limpiar ruidos y exportar en WAV o MP3 de alta calidad.
  • Al transcribir añado metadatos: fecha, lugar, nombres mencionados, duración, y observaciones (tono, risas, pausas significativas). Esto facilita búsquedas futuras.

    Archivar y respaldar

    Mi regla es 3-2-1: tres copias, en dos soportes diferentes, y una copia fuera del sitio. Por ejemplo:

    Copia 1Disco duro local
    Copia 2Disco duro externo
    Copia 3Nube (Google Drive, Dropbox o Backblaze)

    Guardo también versiones en WAV para preservación y MP3 para difusión. Mantengo una hoja de cálculo con inventario (archivo, formato, permisos, palabras clave).

    Edición y publicación: conservar la voz

    Al editar para un artículo o podcast, cuido no descontextualizar. Cortes que cambian el sentido o eliminan reflexiones importantes no son aceptables. Prefiero seleccionar fragmentos que mantengan la narrativa original y añadir notas que sitúen al oyente.

    Si publico en el blog, acompaño el audio con transcripciones completas y fotografías (con permiso). En Antioquiasoul doy prioridad a elementos que resalten la identidad: recetas mencionadas, lugares citados o canciones tarareadas.

    Compartir con la comunidad

    Comparto siempre con la familia o la comunidad local antes de difusión amplia. A menudo organizo una escucha colectiva: proyectamos el audio, conversamos y recogemos correcciones o recuerdos adicionales. Eso fortalece el vínculo y enriquece el archivo.

    Errores comunes y cómo evitarlos

  • No probar el equipo: siempre hago pruebas de sonido.
  • No dejar claros los permisos: documento todo por escrito o en audio.
  • Sobreproducir una historia: respeto el ritmo natural de la narración.
  • No archivar correctamente: invierto tiempo en metadatos y copias de seguridad.
  • Documentar la memoria oral es, para mí, un acto de cuidado: de las palabras, de los cuerpos que las pronuncian y de las generaciones que las recibirán. Si tienes una historia familiar que quisieras registrar, escríbeme a través del formulario del sitio; me encantaría acompañarte en el proceso y, si corresponde, publicarla en Antioquiasoul para que el alma de Antioquia siga encontrando oyentes.

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