Cuando llegué a Antioquia, una de las primeras cosas que me llamó la atención fue la relación íntima que existe entre la ciudad y el grano: cafeterías de barrio, fincas en las faldas de las montañas y pequeñas tostadoras que buscan contar la...
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Cuando llegué a Antioquia, una de las primeras sorpresas fue descubrir que una cazuela paisa no es solo un plato: es un abrazo puesto en fuego lento. He pasado meses conversando con cocineros de casas, fondas y restaurantes para preguntarles...
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Cuando llegué al Valle de Aburrá quedé prendada de su pulso: plazas repletas de vida, ventas ambulantes que emergen con aromas irresistibles y recetas heredadas que se venden con una sonrisa. Organizar una ruta gastronómica por plazas y ventas...
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Cuando llegué a Antioquia, me encontré con sabores que parecían tener memoria propia: platos que en cada bocado contaban historias de familia, de pueblos y de tiempos en que la cocina era un oficio de comunidad. Con el paso de los años, mientras...
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