Cuando propongo una ruta de memoria oral en un corregimiento, lo hago pensando primero en las personas que guardan esas memorias: sus tiempos, sus temores y sus expectativas. No se trata solo de “recoger” testimonios, sino de crear un espacio seguro, respetuoso y útil para la comunidad. Aquí comparto el paso a paso que sigo —práctico y ético— para entrevistar, archivar y compartir testimonios sin dañar a quienes los ofrecen.
Antes de llegar: preparativos y relación previa
No improviso. Investigo el lugar, los hitos históricos locales y las redes sociales o canales comunitarios que existen. Contacto a líderes, bibliotecarios, maestras o gestores culturales para explicar la propuesta y solicitar su apoyo. Esta etapa de vinculación evita malentendidos y abre puertas.
Preparo un documento sencillo que explique: objetivo del proyecto, usos posibles del material, consentimientos y cómo la comunidad puede acceder a las grabaciones. Lo envío por WhatsApp o correo cuando es posible, y lo llevo impreso para las primeras reuniones.
Diseño de la ruta: quiénes, dónde y por qué
Pienso la ruta como una caminata narrativa por lugares que conecten con las historias: una plaza, una casa de abuelos, la vereda donde hubo una fábrica o una escuela. Selecciono entrevistados por diversidad generacional, oficio y experiencia. Invito también a jóvenes para que aprendan la práctica de la memoria oral.
- Mapa básico: puntos de entrevista y tiempos estimados.
- Permisos: acuerdos con propietarios de espacios si es necesario.
- Itinerario flexible: dejar margen para conversaciones largas.
Equipamiento práctico y accesible
No necesitas equipo caro para empezar, pero sí calidad mínima que respete la voz de quien habla. Esto uso con frecuencia:
- Smartphone con buena app de grabación (Voice Memos, Easy Voice Recorder).
- Grabadora portátil Zoom H1n o Zoom H6 para mejor calidad.
- Micrófono Lavalier con cable para entrevistas en exteriores (marca genérica funciona bien).
- Auriculares cerrados para monitorizar el audio.
- Baterías/powerbank, tarjetas SD extra y una libreta para notas.
Pequeñas cosas: llevar agua, sombrero, repelente y una transparencia de consentimiento impresa.
Entrevistas: ética, preguntas y técnicas
Empezar con una charla informal ayuda a soltar el nerviosismo. Explico de nuevo el proyecto y vuelvo a pedir permiso para grabar. Uso un consentimiento verbal y uno escrito cuando es posible; dejo claro quién tendrá acceso a las grabaciones y cómo se usarán.
Preguntas abiertas y sensibles al contexto funcionan mejor. Algunas frases que uso:
- "Cuéntame cómo era este lugar cuando usted era joven."
- "¿Qué sabor, sonido o palabra le trae recuerdos de su infancia aquí?"
- "Si pudieras decirle algo a alguien que viene de fuera sobre este corregimiento, ¿qué dirías?"
Evito preguntas dirigidas o que presionen para respuestas traumáticas. Si la persona se emociona o entra en temas dolorosos, ofrezco detener la grabación y seguir conversando sin registrar, o cambiar de tema. La prioridad es el bienestar del entrevistado.
Consentimiento y derechos
Registro el consentimiento de manera clara: uso, difusión, anonimato o retiro del material. Existen plantillas simples que puedo adaptar; la información mínima debe incluir:
- Nombre del entrevistado (o indicación de anonimato).
- Propósito del archivo.
- Duración del permiso (permanente, 5 años, etc.).
- Opciones de acceso (público, con contraseña, solo en sala de memoria).
Si trabajas con menores, necesitas autorización de padres o tutores. Si se tocaron temas legales o violencias, consulta protocolos de protección o aliados locales (ONGs, defensorías).
Registro y metadatos: cómo archivar para que tenga sentido
Un buen archivo no es solo audios; es contexto. Para cada entrevista guardo:
| Campo | Ejemplo |
|---|---|
| Identificador | ANTIO-COG-2026-001 |
| Nombre entrevistado | María Gómez (o “Anónimo”) |
| Fecha y lugar | 15/03/2026, Plaza del corregimiento X |
| Duración | 00:42:17 |
| Resumen/temas | Memorias de la escuela, festividades, cocina tradicional |
| Consentimiento | Público con mención a la comunidad |
Guardo copias en varios lugares: disco duro externo, nube (Google Drive o Dropbox con acceso restringido) y, si hay presupuesto, un repositorio institucional local o la Biblioteca Departamental. Si el material es muy sensible, lo dejo solo en una copia encriptada y con acceso limitado.
Transcripción y accesibilidad
Transcribir facilita búsquedas y permite que personas con discapacidad auditiva accedan al contenido. Puedes transcribir manualmente o usar herramientas como Otter.ai o Descript para un primer borrador que luego revisas. Indica claramente que la transcripción es una versión y deja la grabación original como fuente.
También genero versiones cortas (clips de 1–3 minutos) para compartir en redes, siempre respetando lo pactado con la persona entrevistada.
Compartir sin dañar: formatos y espacios responsables
Antes de publicar, reviso los acuerdos y consulto con la persona o con el consejo comunitario. Propongo espacios de devolución: una proyección local, una cápsula en la radio comunitaria o una caminata sonora con auriculares en la plaza. Estas acciones fortalecen la apropiación comunitaria del proyecto.
- Publicación pública: archivos completos en repositorio con metadata clara.
- Difusión local: audiciones en la escuela, casa de la cultura o emisora local.
- Fragmentos en redes: clips, fotos y texto que contextualicen y den crédito.
Si uso plataformas globales (YouTube, SoundCloud, Internet Archive), ajusto las configuraciones de privacidad según el acuerdo. Para testimonios sensibles, la opción más segura suele ser un acceso controlado (por ejemplo, solo en sala de consulta o mediante contraseña).
Formación comunitaria y legado
No dejemos la memoria solo en cajas. Impulso talleres con jóvenes para que aprendan a entrevistar, archivar y editar. Esto multiplica capacidades y genera apropiación. Además, propongo materiales tangibles: un cuadernillo de memoria con fotos, una ruta sonora para teléfono y señalética en puntos clave del corregimiento.
En cada ruta que organizo dejo recomendaciones prácticas y una copia de los archivos en la biblioteca local (si existe). La sostenibilidad del proyecto depende de que el conocimiento quede en manos de la comunidad.
Errores comunes y cómo evitarlos
- No escuchar los límites emocionales: pregunta y respeta pausas.
- Archivar sin metadata: los audios se vuelven inútiles sin contexto.
- Publicar sin permisos claros: puede generar daño y desconfianza.
- No devolver el resultado a la comunidad: pierde sentido el trabajo.
Mi recomendación final (sin ser conclusión): hazlo con paciencia, con respeto y con ganas de aprender. Cada ruta de memoria es un diálogo que transforma tanto al investigador como a la comunidad. Si quieres, puedo compartir plantillas de consentimiento y una lista de verificación imprimible para llevar al campo.