Cuando llego a Envigado, lo primero que noto no es sólo el aroma del café en las esquinas ni la cadencia amable de su gente, sino una energía creativa que se percibe en los muros, en los talleres y en los patios de las casas convertidos en estudios. En los últimos años he seguido de cerca a...
Leer más... →
Desde que llegué a Antioquia, las máscaras de carnaval me dijeron cosas que no siempre se escuchan en las plazas: historias familiares, chistes locales, críticas disfrazadas y una manera de mirar el mundo que combina ironía y resistencia. He caminado por pueblos y corregimientos, he tocado...
Leer más... →
Cuando llegué al Valle de Aburrá quedé prendada de su pulso: plazas repletas de vida, ventas ambulantes que emergen con aromas irresistibles y recetas heredadas que se venden con una sonrisa. Organizar una ruta gastronómica por plazas y ventas ambulantes es, para mí, una manera de entrar en...
Leer más... →
Cuando camino por un barrio de Antioquia con la libreta en la mano, siempre me recuerdo a mí misma que no voy a buscar confirmación de una idea preconcebida. Voy a escuchar. Esa diferencia —entre buscar y escuchar— es la que separa una crónica íntima sincera de un retrato plano lleno de...
Leer más... →
Cuando llegué a Antioquia por primera vez con la libreta y la curiosidad a cuestas, aprendí a reconocer a una banda paisa emergente sin esperar a que los carteles o las redes me lo confirmaran. Hay una energía, una mezcla de orgullo y experimentación, que se percibe en el primer acorde, en la...
Leer más... →
Cuando llegué a Antioquia, me encontré con sabores que parecían tener memoria propia: platos que en cada bocado contaban historias de familia, de pueblos y de tiempos en que la cocina era un oficio de comunidad. Con el paso de los años, mientras caminaba mercados y hablaba con cocineros,...
Leer más... →